Saturday, August 31, 2013

Septiembre: la invasión de los farmers

Oh, John Lubbock, qué nostálgica tu recorrida. Me confundiste un poco: eras vos, pero también estaba tu "namesake". Ibas al -10.000, pero también a 1913 a ver como los arqueólogos excavaban. Leías el libro de tu namesake, no se entendía muy bien para qué.

Pero en fin, algunas cosas me gustaron. Como por ejemplo que cuando pensé que iba por el 30% de tu libro, Mithen, en realidad iba por la mitad. Siempre me olvido de que las notas están incluidas en el porcentual. Por segundo mes no terminé por completo, pero tuve un flavor, aun salteando partes.

Aprendí muchas cosas; tiro algunas que anoté, sin repetir y sin soplar. Me enamoré un poco de los natufianos, en parte porque **hacían política monetaria contractiva, Moreno**. Chupate esa mandarina. Inglaterra no era una isla hace apenas 7500 años, y el Mar del Norte está lleno de sitios "mesolíticos" (término que me sonó un poco artificial). Todo el tema climático me parece muy bien tratado, de allí la importancia de la contribución valeriana. "Beetles have stopped evolving more than one million years ago"! En la isla de Chipre había elefantes y rinocerontes que se volvían enanos, porque el tamaño no importaba. El avance de los farmers (que el romántico de Mithen compara con los pioneers de USA o los trekkers de Sudáfrica) incluyó conflictos con los hunter gatherers: les sacaban la tierra y, mucho peor, las mujeres. 

Y aquí freno, porque pensé que allí, en el asunto de los farmers, nos podíamos internar en septiembre. Que es cuando todo empieza a florecer. Si bien el libro de Mithen incluye como tema central el paso a la agricultura, es un vuelo de pájaro de ocho mil cuestiones. Les explico cómo llegué a First Farmers, de Peter Bellwood, que pueden bajar de aquí o allá a la derecha de su pantalla, señora. En muchos lugares, buscando sobre el neolítico, me topaba con Ofer Bar Yosef, este profe de Harvard. Intenté buscar algún libro de él, pero no conseguí. Sí encontré --cuchá esto-- un par de papers legibles, que PUSE COMO BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA PORQUE SOY UN NERD. (Perdón las mayúsculas). Y además encontré un curso que dan en Harvard él y otro chaval llamado "Origins of the Food We Eat" y todo el programa está basado únicamente en el libro de Bellwood. Que, como si esto fuera poco, señor, tiene un muy buen puntaje en Goodreads, y un número de páginas más razonable que el de Mithen. 

De pasada, rozamos mi obsesión presente con la comida paleolítica. Y con eso llegamos a un último tema: podríamos aprovechar la apertura del primer restaurant de comida paleolítica del subcontinente, Como Sapiens, de mi co-propiedad, para hacer el postergado encuentro. ¿Qué les parece el primer viernes de octubre? Sale 2 Evitas por homo sapiens, pero es todo muy rico y paleo y con vino. Y comentamos el libro de Bellwood (en el que me gasté una cifra equivalente ;)

Bueno, fue un poco largo el post y ya no les quedaron ganas de leer nada. Así que véanse este videíto y listo:




Post-data: se reciben comentarios sobre los libros. Pónganse las pilas, no sean paleolíticos como dice Mithen: "Lubbock recalls the hunter gatherers of Lepenski Vir, those of La Riera, Gönnersdorf and Creswell Crags, none of whom seemed to work for more than a few hours on any one day..." Ya recibí uno, que postearé en un par de días así vamos dosificando el material.

Tuesday, August 6, 2013

Glaciations for the Astrophysically Challenged

por Valeria Beruto

Hola, ¿qué tal? Sí, yo de nuevo. Vengo a hacer unos aportes inútiles a la causa. Cualquiera puede agarrar una naranja, un limón, un palito de brochette y arrancar con la explicación de los movimientos de la tierra alrededor del sol. No es mi caso.

Fui a un colegio donde no se copaban mucho con la astrofísica.  Bueno, en realidad no se copaban con la física en general. Pero ya no es hora de ir a reclamarle a Marta Sosa o a Mirta Pandello que no alcanzaba con saber el orden de los planetas y los movimientos de rotación y traslación. Entonces cuando en el libro de Mithens que acabo de empezar me encontré con esos párrafos que pasan velozmente por la explicación sobre cómo los movimientos de la tierra explican en parte las glaciaciones sentí que Newton et al venían a aporrearme. Como si todos fuéramos astrofísicamente suficientes.

Como un perrito de Pavlov fui con mis glándulas salivales chorreantes a Wikipedia. Nutación, precesión, los ciclos de Milancovitch, elípticas, eclípticas y ejes que apuntan a donde se les canta. Mientras leía traté de albergar tres movimientos terrestres a la vez en mi imaginación y se me cayó el sistema. El mío, no Wikipedia. Me encontré con mi limitación.

Entonces me acordé del mantra de la literatura americana “Show, not tell” y fui a youtube. Pasé por momentos de zozobra viendo videos de gente muy rara queriendo explicar todo esto hasta que llegó el momento esclarecedor. Helo aquí:



Se les va a romper el nerdómetro con el pequeño chascarrillo que hace al final el quía.

Igualmente parece que explicar por qué el planeta se llena de hielo no es tan sencillo. Tal vez Mithens lo hable con un poco más de parsimonia en algún momento del libro. Pero a mi me agarra la ansiedad.

Por un lado están los movimientos de la tierra. La órbita terrestre cambia su forma y pasa de ser más circular a más elíptica cada 95mil años aprox. A esto se refieren cuando hablan de excentricidad. Ergo, cuando la órbita terrestre se hace más elíptica aumenta la estacionalidad en el hemisferio norte y disminuye en el sur. Obviamente (pah! Me hago la canchera ahora) que esto se debe a la cantidad de radiación solar que llega a una y otra región por la inclinación del eje principal de la tierra.

Cuando la estacionalidad aumenta las capas de hielo crecen durante el invierno en el hemisferio norte. Según lo que leí, no es que hace más frío sino que hace menos calor. Parece una verdad de Perogrullo y les doy 30 segundos para que paren de reírse. El tema es que los veranos son menos calurosos y no llegan a derretir los hielos. Eso hace que cada vez haya más hielo y ahí interviene el albedo. No, el “albedo” no es un árabe sin nada que hacer. El albedo es el porcentaje de radiación que cualquier superficie refleja respecto a la radiación que incide sobre la misma. Las superficies claras tienen valores de albedo superiores a las oscuras, y las brillantes más que las opacas. Un albedo alto enfría el planeta, porque la luz (radiación) absorbida y aprovechada para calentarlo es mínima. Por el contrario, un albedo bajo calienta el planeta, porque la mayor parte de la luz es absorbida por el mismo. Esto hace que el hielo genere un sistema de retroalimentación positiva.

Pero volviendo a los movimientos de la tierra, también el “tilt” y el “wobble”. El tilt es la oblicuidad del eje de la tierra que pasa de 21,39° a 24,36° y retrocede cada 41mil años. Cuando está más cerca de 21° disminuye la estacionalidad en la tierra. Wobble sería la precesión, que son los movimientos que a su vez hace la tierra sobre su eje de rotación (todo esto mejor verlo que leerlo). La precesión hace su vuelta completa cada 21mil años y también influye en la estacionalidad.

Como sea, nada de esto es suficiente para explicar de por sí solo los cambios climáticos. También hay causas “intraplaneta”, como cambios en las corrientes oceánicas y atmosféricas (a su vez relacionado con cómo se fueron distribuyendo los continentes desde la Pangea), el efecto invernadero y lo que hablábamos antes del árabe que está al vicio.

También influye el vulcanismo y “las radiaciones cósmicas Galácticas” (esto ya parece CrónicaTV).

Sorry Mithens si te escupí el asado y me adelanté, pero tengo una incontinencia explicatoria severa.

Les aclaro que existe la posibilidad de que haya entendido todo mal y me la lleve previa directo, eh? Así que son más que bienvenidas las correcciones y acotaciones.

Saludos celestiales.


Bonus Track: chanfles!
La inclinación del eje terrestre varia de 23º a 27º, ya que depende (entre otras causas) de los movimientos telúricos. En febrero del 2010, se registró una variación del eje terrestre de 8 centímetros aproximadamente, por causa del terremoto de 8,8° Richter que afectó a Chile. En tanto que el maremoto y consecuente tsunami que azotó al sudeste asiático en el año 2004, desplazó 17,8 centímetros al eje terrestre.

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