Sunday, June 30, 2013

Danza de emergencia

A vuestra derecha, "La Danza del Tigre", en PDF y MOBI. Ahora cada link de "Los libros para bajar" va a una carpeta de mi Google Drive, donde normalmente hay dos versiones: MOBI y otra (EPUB o PDF).

La edición que tenemos de este libro no es muy buena, y es una traducción desde el inglés. La pongo hoy para cumplir, pero intentaré mañana buscarla en el idioma original. No la compro porque no está en Kindle.

UPDATE: está difícil encontrarla en inglés... quiero debate aquí abajo: ¿seguimos de todos modos?

UPDATE2: lo encontré en html, o sea una webpage. Cut and paste y lo pasé a Word. Lo convertí a PDF con un conversor online. Lo convertí a MOBI con Calibre. No sé si habrá quedado del todo bien. Creo que hay algunos "enter" de más en la introducción de Stephen Jay Gould, pero tolerable. En el link a la derecha están las cuatro versiones en una carpeta: castellano e inglés, PDF y MOBI. 

Antiguas lágrimas: salimos del paleolítico

No, todavía no!

A continuación el plan para los próximos tres meses, después de bastante dar vueltas. Lo someto no a votación sino a veto. Inscluso a veto aristocrático, tipo Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas: pueden vetar los que hayan posteado o los que hayan puesto comentarios de cierta longitud. No recuerdo todos los nombres, ciertamente Pamelita, Lola Cardoner, Valeria, Alex (homo sapiens femenino, tengo entendido), Miguelio, Fariña, Don Manuel Álvarez, la señorita Fierro, en fin, los que se sientan habilitados. Lo más urgente es julio, y creo que no estaría mal descansar con una novelita, como ésta:


La elijo por diversos motivos, a pesar de un puntaje no terriblemente descollante: 

(1) me gusta la idea de mechar cosas bien nerds, tipo Oppenheimer, con cosas más light. Calamaro hace eso en sus discos: una cancioncita para divertirse, después una larga canción épica, y así. Me parece que, con todas las críticas que le hicimos, Sex At Dawn sumó a este proyecto.

(2) me resultó muy conmovedor ver a la Dr Alice Roberts en el sitio de los Neandertals, y quería despedirme de ellos con algo. Y este tiene la ventaja que (creo) trata de la interacción entre Sapiens y Neandertals. Había otras opciones, como la saga de Jean Auel (El Clan del Oso Cavernario) o, más científico, uno escrito (creo) por el tipo que Alice entrevista buscando los últimos restos Neanderthal. Pero varios lo criticaban por embolante, y se solapaba con cosas que ya leímos.

(3) los reviews eran mejores que las estrellitas que tenía, me pareció.

(4) la vi en algunos programas de historia en respetadas universidades americanas.

(5) tiene prólogo de un genio: Stephen Jay Gould.

(6) para los ultranerds, voy a agregar también el cuento de HG Wells sobre los Neanderthals, que mencionaba Oppenheimer.

A la tarde voy a bajarlo (o, en caso de no conseguirlo, comprarlo).

Tengo algunas ideas para agosto y septiembre, en nuestra transición al neolítico.

Agosto: volver a algo bien nerd, podría ser: The Neolithic Revolution in the Near East

Septiembre: encarar el *verdadero* Libro Gordo de Jared: el inevitable Guns, Germs and Steel.

Ahí ya sí estaríamos para encarar las "civilizaciones". No me molestaría empezar por las que están más adelantadas, por una cuestión de husos horarios. Algo de Ancient China.

Tuesday, June 25, 2013

Al infinito...y más allá

por Manuel Alvarez

Bueno, para darle variedad a esta gran aventura que formamos todos los integrantes de 200 mil en 40 (a propósito, podría abreviarse como “los 200”, no sé si llegaremos a ese número alguna vez, pero le da una épica espartana a la causa, ¿o no?), y habiendo finalizado “Out of Eden”, me animo a postear en el blog. 

Para empezar, creo que el amigo Oppenheimer escribió un gran libro. Podrá tener sus altibajos, pero -y esto es una interpretación que hago- entiendo que es porque Stephen elige seguir una línea de investigación exhaustiva (esa línea cercana a Reader y lejana al Dr. Ryan) que le permita fundamentar cada una de sus posturas (y de paso atacar a las contrarias), teniendo siempre a la ciencia como principal aliada (los genes de Adán y Eva son los protagonistas, of course). Si bien el tema de por sí funciona como gancho, la pasión con la que escribe le da un gusto especial a la lectura. Probablemente sea esa pasión la que lo lleve a querer explicar todo detalladamente y haga que el libro sea, por momentos, pesado (concuerdo con los comentarios de Pamela y Lola); sus teorías sobre la dispersión de las ramas genéticas, que aparecen en mayor medida en los capítulos 3 y 4, se hacen difícil de llevar, los nombres marean y tanto “L3”, “N4” o “B1” hace que se parezca a una batalla naval. En fin, en esos tramos, su afán por no dejar cabos sueltos hace que el libro parezca escrito para especialistas en genética; claramente, su costado académico (leáse nerd) pudo más.

A mi entender, lo mejor del libro se ve en los dos primeros capítulos, donde Oppenheimer, tomando nuestra herencia genética como estandarte, busca responder las famosas preguntas ¿quiénes somos? y ¿de dónde venimos?. Me parece que ahí está su mérito. Sacarle todo el provecho a la evidencia que nos da la genética (claro que las herramientas de piedra o los huesos encontrados sirven como evidencia, pero ¿qué mejor indicador que la genética?). Gracias a ella defiende la postura africanista frente al modelo multirregionalista, es decir, si hay solo una línea de ADN mitocondrial que sobrevivió fuera de África, entonces hubo un solo grupo que pobló el resto del mundo. La defensa descansa.

Tanto la descripción de la ruta que tomaron (las razones del éxito de la ruta del Sur y el fracaso del primer intento de éxodo por el norte), así como la influencia decisiva que tuvo el cambio climático en el éxito de la población del mundo, ponen los pelos de punta. Pero, sin lugar a dudas, lo que más impresiona es que el hombre moderno descienda, en una sola línea genética, de ese grupo explorador que decidió salir de África. Que la población mundial surja de este hecho es asombroso. 

Es muy interesante la refutación que hace a la cultura eurocéntrica, aquella que resalta el valor de Europa como madre del hombre moderno y propone la ruta del norte como salida de África a Europa. Teoría que se cae cuando vemos que en Australia había llegado el hombre moderno bastante antes (alrededor de 65 mil años atrás), con sus danzas, bailes y pinturas (la cueva de Chauvet dejó de ser la primera). Interesa también su defensa sobre el hombre de Neanderthal, así como la descripción de sus costumbres (no tenía idea lo de los entierros!). 

Resalto también el capítulo 5, donde Oppenheimer hace el siguiente razonamiento: si todos pertenecemos a una misma línea genética, ¿cómo es que somos tan distintos? Explica que allí entra a jugar la selección natural y la adaptación climática-cultural, produciendo los cambios que se fueron dando en el hombre moderno. Desde el color de piel hasta el tamaño del cráneo. Es muy loco como con el tiempo perdimos tamaño y fuerza, algo que según Oppenheimer pudo producirse más por la nutrición que por la genética. Al final, mi vieja tenía razón con eso de que “si queres crecer, tenes que comer bien”. Parece que la dieta de más proteína y menos carbohidrato era la clave. Oppenheimer nos dice que de no haberse extinguido los neanderthals, estos serían más fuertes, e ironiza diciendo que servirían para deportes de contacto como el rugby (al mejor estilo Chabal, googleen).

El último capítulo, referido a América, atrapa con la polémica que existe entre los expertos acerca de su población. Por un lado los que defienden a ultranza la ortodoxia Clovis; y por el otro, los que postulan las teorías pre-Clovis. Oppenheimer nos muestra como las peleas de académicos pueden ensuciarse hasta límites infantiles. La parejita Fiedel y Haynes me hizo acordar a nuestros Rial y Ventura. Por otro lado, me impresionó la función que cumplió el continente Beringia en la población americana, como puente y refugio.

En fin, se me hizo eterno, podría haber escrito mucho más pero corro el riesgo de aburrir a todos. Disfrute mucho la lectura del libro. Desde que lo empecé, trato de imaginarme el exacto momento en que ese pequeño grupo de exploradores decidió cruzar el Mar Rojo y comenzar el increíble viaje que llevo a poblar el mundo actual. Me refiero a ese momento en que dijeron “ok, vamos”, y con total incertidumbre acerca de lo que se encontrarían se fueron a la conquista del mundo. Me viene a la cabeza esa frase del eterno Buzz Lightyear: “al infinito... y más allá”.


Les dejo el documental “The Real Eve” sobre el libro que se hizo para Discovery Channel (creo que no lo habíamos subido). Aparece Oppenheimer, que no tendrá el encanto de la Dra. Alice Roberts (cada vez que dice “amaziiiing” nos roba un poquito el corazón), pero tiene la misma pasión por el tema.